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Las peleas y el cerebro

Esta mañana me he levantado muy temprano. Cuatro y media. Tenía que venir a Sevilla desde Valencia y el avión salía a las 7. He estado pensando. A veces, en este mundo científico, entramos en unas “luchas” de lo más idiotas. El problema no es, sin duda, científico. El problema es personal. Yo mismo las he sufrido. Seguro que usted también. Incluso personas que no te conocen de absolutamente nada dicen una serie de cosas que uno, cuanto menos, se queda pensando en cosas… Nuestras obras nos revelan. Y el caso es que, hablando el otro día con un neuropsicólogo amigo mío, decíamos algo que era claro: “siempre son criticables las ideas, pero no las personas”. ¿Esto significa que no se pueda hablar de personas? Sí y no. Seguramente todos tenemos ideas y todos debemos tener la libertad de expresarlas en los foros que queramos. Sin embargo, entrar en “personalismos” y en críticas desmedidas porque sí, no es algo saludable.

Hace poco viví cómo se criticaba a personas, grandes neuropsicólogos, de determinados lugares de España. Me entristecí. Podemos no estar de acuerdo con cómo se hacen ciertas cosas por parte de algunos profesionales [y no estaremos de acuerdo a nivel profesional: que no nos confundan las emociones] y dar nuestras opiniones: fabuloso. Podemos pensar que la forma de abordar un caso no es la correcta o que tenemos ideas científicas diferentes o que… Ningún problema. Pero no debemos caer nunca en el personalismo, en la crítica por criticar y por envidia, en intentar crear mala fama de alguna persona, en dejarnos llevar por la emoción, que no lleva a nada.

Como dice Serrat en su gran disco CADA LOCO CON SU TEMA: “cada uno es como es, cada quién es cada cual y baja las escaleras como quiere”. No caigamos en esto; hagamos lo que querríamos que alguien hiciera con nosotros: respetarnos.

P

Neuropsicología y Psicología Clínica

En muchos foros he hablado de este punto en concreto. Mi opinión siempre la he dejado por escrito. Es más: hice un documento a propósito de este punto mientras trabajaba en el Servicio Extremeño de Salud. Este documento está siendo revisado y será publicado en breve [si tengo el tiempo que necesito]. Por otro lado, la formación en Neuropsicología, como siempre he dicho y seguiré diciendo, debe ser ante todo y sobre todo CLÍNICA y, sin duda, en los Servicios de Neurología de Hospitales de Tercer Nivel. ¿Por qué? Es sencillo: ahí es donde se ve todo el ámbito de la Neuropsicología. ¿No hay subespecialidades en Neuropsicología? Claro que sí. No es lo mismo el neuropsicólogo que se dedica a pacientes de Salud Mental, ni el que se dedica a Daño Cerebral Sobrevenido, o el que se dedica a Demencias o a niños con trastornos del neurodesarrollo. Sin embargo, como cualquier otro profesional clínico, debe partir de una formación específica y de base, igual que el neurólogo se especializa en Neurología General y, después, se superespecializa si así puede, lo dejan, o quiere. La Psicología Clínica es una especialidad fabulosa y estoy a favor de la ampliación a 4 años y de su formación clínica con el sistema PIR. Sin embargo, la Psicología Clínica no tiene que ver con la Neuropsicología más allá de que son especialidades de la Psicología. ¿Hasta cuándo no van a pensar esto los que “toman decisiones”? Desgraciadamente, los que toman decisiones están en sus despachos “haciendo” filosofía y perdiéndose entre ideas. El resto estamos día a día con nuestros pacientes. Y ese resto somos CIENTOS y MILES en España: ¿a qué esperamos para hablar?

El Consorcio de Neuropsicología Clínica dará a conocer en febrero en su reunión anual, en Palma de Mallora, su documento final sobre ACREDITACIÓN EN NEUROPSICOLOGÍA CLÍNICA. Os animo a estar allí para escucharlo de primera mano y discutir lo que sea preciso.

Abrazos. P

La Santa Inquisición Científica

¿No han escuchado hablar de ella? ¡Venga ya! No sólo existió la Inquisición de la iglesia católica, sino que siempre ha habido una Santa y Sagrada [las SS] Inquisición Científica. La forman unos pocos. No muchos. Dos o tres o cuatro. Suelen tener personalidades psicopáticas y la amistad brilla por su ausencia. ¿Su interés? Como no son nada, deciden pisar, masacrar, difamar, a quien hace cosas. Es un mecanismo primitivo de funcionamiento, un mecanismo propio de personas con sintomatología frontal, como decimos en Neuropsicología. La SS Inquisición Científica siempre nace de la envidia, del rencor, del odio. No tiene reglas. ¿Qué le caes mal? A la hoguera. ¿Qué haces cosas que ellos no pueden hacer? A la hoguera. ¿Qué no pasas por sus filtros? A la hoguera una vez más. Y yo me digo: ¿hay una hoguera más allá que el fuego que desprende su odio, su envidia, su rencor?

Realmente no se deberían llamar la Inquisición Científica sino la Inquisición Pseudocientífica. Es fácil: creen cuestiones que, como diría Clifford, no ponen en duda porque probablemente no tienen capacidad para el pensamiento. ¡Alegría no formar parte de estas SS! Alegría que no perdurarán mucho. P

Investigación

Un neurólogo nos propuso hacer un estudio de investigación y a mí, como director de Neuropsicología, me pareció adecuado. El proyecto consistía en, una los resultados que una determinada técnica provocaba en los pacientes. Por ello se harían evaluaciones pre y post, con diferentes ventanas. Encargué el trabajo una vez que lo planifiqué a una persona que hacía nuestro máster -con más pena que gloria-. El resultado fue que esta persona se fue [y todos respiramos] y esta investigación pasó primero a dos personas, a las que volví a quitar la investitación, esta vez por error mío aunque marcado porque no supieron decirme lo que querían decirme sobre la persona que comenzó la investigación, dejándola en manos de otras personas. Una vez que éstas se pusieron el número de errores fue tan grande [exploraciones fuera de fecha, datos no rellenos, pruebas no pasadas, otras pasadas a medias y un larguísimo etc.] que hubo que sentarse a quitar todos esos datos, ya que eran falsos y no estaban bien recogidos. Así se comunicó, con PRUEBAS [que es como hay que comunicar las cosas], al neurólogo investigador principal. Éste se sorprendió lo mismo que nosotros no lo estábamos [conocemos a la persona que hizo eso]. Así que tuvimos que quitar esos datos que estaban falseados y seguir adelante, con una recogida seria de los datos. Ahora, sin duda, todo va excelente. Sin embargo, ¿saben qué? Se lo contaré…

Dado que a esta persona se le cogió, una vez más, en esa gran mentira [y esta no es de las grandes], ella hizo algo que es muy típico de un tipo de personalidad: proyectó. Me enteré ayer, por parte de una médico de familia, de cómo ella decía que iba a hacer una “auditoría” a los datos de investigación para que no se publicaran y de cómo nosotros -bueno, yo, que siempre el odio es conmigo: qué pena- habíamos falseado datos. Da pena, pero también da risa. Yo, como comprenderán, he dormido estupendamente. Pero dos cosas:

  • La investigación siempre debe ir de la mano de la persona que la hace. Si esta persona es una mala persona, nada saldrá bien.
  • Cuidado con los investigadores que hacen de su capa un sayo y de su tamaño una tapadera [¿o era un recipiente?].

Sabed con quién os jugáis los cuartos en las investigaciones. No déis un paso -no lo déis- si no son personas buenas. P