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Acreditaciones, acreditaciones, acreditaciones…

No, no voy a hablar de la acreditación en Neuropsicología que acaba de sacar el COP. El objetivo de este post es hablar de las acreditaciones en el ámbito sanitario a raíz de lo encontrado sobre formación acreditada en ADI-R y ADOS-2. Luego volveré a esto.

Acreditar significa, según la RAE, “demostrar, especialmente con un documento, que una persona es quien dice ser, ejerce una determinada profesión o está autorizada para hacer algo”. Unas acreditaciones son oficiales [las que están reguladas según la Función Pública] y otras son oficiosas ["Que no tiene carácter oficial a pesar de proceder de una fuente autorizada"; "Que presenta opiniones de una autoridad de forma extraoficial"; éstas, obviamente, no están apoyadas por instituciones públicas ni reconocidas]. Una acreditación oficial es, por ejemplo, la de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica o la de Diplomado en Fisioterapia o la de Médico especialistas en Neurología; una acreditación oficiosa es Psicólogo Especialista en Neuropsicología o Profesional Acreditado en Neuropsicología Funcional o Acreditación Nivel Básico de Bobath o Perfetti.

Cuando alguien “crea” algo [entiéndase: no creamos nada; sólo plagiamos] como un test cognitivo o como un método o como un concepto, entiendo que quiera que se aprenda de forma adecuada. Así, por poner ejemplos personales y no ponerlos sobre otras personas, la creación de nuestro equipo de la FEX [una batería de exploración de función y funionalidad ejecutivas en la infancia y desarrollo] da lugar a cursos de formación para formarse bien en dicha prueba o bien la creación de conceptos y métodos de NEF [Neuropsicología Funcional] da lugar a la organización de acreditaciones en NEF. Estas acreditaciones pueden venir de personas físicas o bien de personas jurídicas. Por ejemplo, en el caso de la NEF viene de la Sociedad Española de Neuropsicología Funcional y de un organismo adjunto llamado Sistema Internacional de Acreditación en NEF que regula los estándares de calidad para la formación acreditada.

¿Significa que si alguien no hace la formación acreditada no sabe? En absoluto. Alguien puede formarse en administrar la FEX, en Bobath, en Perfetti, en NEF, en lo que fuere, sin necesidad de ir a ningún curso de acreditación. Sin embargo, entiendo perfectamente que las personas -o grupos- que hayan creado algo quieran ser los mismos en hacer la formación adecuada para formar a otros y que lo hagan convenientemente.

¿Estoy en contra de las acreditaciones? En absoluto: estoy a favor. Creo que es una manera estupenda de regular algo concreto, ya sea la administración adecuada de un instrumento o bien la regulación profesional. De lo que estoy totalmente en contra es de APROVECHARSE de ello.

Cuando decidí, después de años, dar formación de NEF de forma acreditada, había un primer punto claro: el DINERO no es importante. Está claro que cualquier profesor o profesora necesita ser retribuido por su trabajo y está claro que alumnos y alumnas deben abonar por ser formados. Pero lo que no es correcto [ni humano, diría yo] es “sacar las tripas” a los profesionales para que se formen. Así, cuando hicimos la primera formación en NEF [que fueron 8 módulos, con una media de 12-15 horas cada módulo], el coste máximo por módulo fue de 70 euros, lo que significó 560 euros en total. Ahora, con la impartición del Nivel B, 2ª edición, los precios han caído aún más e impartimos 10 módulos de formación, de 15 horas cada módulo, por costes que nunca son mayores de 650€ EN TOTAL.

Y volvamos a ADI-R y ADOS-2. Resulta que son 3 días de formación cada uno [bueno, que al final no son 3 días] y el coste es…, ¡de 600€ cada uno! Esto, sin duda, no es correcto. ¿Es que cualquier persona que se dedique al TEA tendrá que pagar esta cantidad y, si no paga porque no puede o porque no lo ve ético, no estará “acreditado”? ¿Es que no se podrá formar correctamente en estos instrumentos si no lo hace? ¿Quién “impone” que se tenga que hacer?

Sin duda ninguna yo me negaría a hacer una formación así que cumpla estándares de calidad pero no cumpla algo que es esencial: entender que los que nos dedicamos a la neurociencia clínica no tenemos ese dinero NI DE BROMA para poder costearnos una formación y tener la consciencia clara de lo que hay que hacer, esto es, profesionales que paguen su formación y docentes que cobren, pero no profesionales que paguen la formación a costa de arruinarse y docentes [e instituciones] que se forren a costa de “acreditar”.

Saludos en esta mañana de viernes en la que no trabaja nadie.

Pablo

Cambiemos el nombre al TDA/H

He escrito en muchas ocasiones sobre los trastornos neurocognitivos del neurodesarrollo y, en concreto, sobre el TDA/H [véase la entrada de reflexión sobre TDAH]. Aunque aún siguen muchos profesionales negando la realidad clínica [la otra no se puede negar o, en cualquier caso, se tendrá que ir al psiquiatra por un cuadro delirante] del TDAH con diferentes argumentaciones, parece claro que los datos a favor de la existencia de un constructo clínico y, por tanto, su base patológica, al que hemos dado en llamar -bueno: han dado en llamar; yo no- TDAH, parece evidente. Lo que no sólo no parece evidente y de hecho critico por encima de todo es el nombre que le hemos dado: TDAH.

Al principio, históricamente, entiendo que se le pongan nombre a las cosas para centrar algo. Pero entiendo que es históricamente. El TDAH, ante todo, tiene un pésimo nombre. Si el TDAH tuviera un buen nombre nos encontraríamos sólo en su cuadro clínico uno o dos síntomas: déficit de atención y/o hiperactividad. Además: el trastorno de atención en el TDAH no es tal. Se trata de trastornos del control, ya sea del mantenimiento atencional [control en sí] o de la interferencia [inhibición cognitiva]. Sin embargo le llamamos “por sus consecuencias” [es como si a una persona que tiene roto no sé qué músculo y no puede doblar la rodilla le llamáramos "trastorno de incapacidad para doblar la rodilla"]. El hecho clave, no hay duda, es la “distractibilidad”. ¿Tenemos marcadores objetivos? Ninguno. El EEG cognitivo puede darnos información sobre P300 [A y B] o incluso VNC o incluso paradigmas más completos como Posner alguna idea de funcionamiento, pero NO SON MARCADORES DIAGNÓSTICO DE NADA. Las pruebas neurocognitivas no sirven de nada con sus percentiles y más numeritos. La exploración neurocognitiva nos da algunas ideas típicas como las caídas en interferencia, en automatismos, aumento de latencias, etc., pero NO son nada fuera de contexto. Se trata, sin más, de un cuadro que acontece desde siempre con ciertos déficit nucleares.

Cuando un médico nos diagnostica gripe a nadie se le ocurre decir: pero doctor, ¿cómo voy a tener gripe si no tengo fiebre? Resulta, obviamente, que la gripe cursa de diferentes formas en diferentes personas, por lo que no nos extraña que cada cual tenga sus síntomas [eso sí, acotados a una realidad clínica]. Sin embargo, si el cuadro clínico se llamara Trastorno por Aumento de Temperatura Corporal y no tenemos fiebre o bien tenemos muchas más cosas además de la fiebre no nos cuadraría que nos lo diagnosticaran. Eso es el TDAH.

La realidad es que los pacientes tienen cuadros de afectación primaria en diversos dominios de la cognición y no de afectación secundaria. Esto es: no se trata de que tengo déficit ejecutivos y, como consecuencia, déficit en cómo consolido la información y, por tanto, mi memoria verse afectada. El caso más claro es cuando Gillberg dice que el DAMP no es un TDAH. Se trata de unir dos afectaciones de dos dominios cognitivos. Pero Gillberg falla también: debería haberle dado el nombre de Enfermedad de Gillberg o bien de Trastorno de Gillberg. Si le llama DAMP estamos en lo mismo. Lo mismo pasa con el TANV, con el TEL y con tantos otros. Nombres inexactos para realidades clínicas no tan inexactas.

Creo, sinceramente, que la clasificación diagnóstica de los trastornos neurocognitivos del desarrollo debe cambiar y lo debe hacer ya. Así, una propuesta clara sería la de denominar a dichos trastornos por nombres genéricos o bien por nombres de personas [al estilo de Enfermedad de Parkinson, vaya]. Una propuesta sería la siguiente:

CUADROS UNIDOMINIO:

  1. TDA/H. Cuando sólo exista alteración primaria del sistema inhibitorio/control atención y/o hiperactividad y NINGUNA afectación primaria más o, en cualquier caso, no nuclear.
  2. Trastorno Disejecutivo del Desarrollo [Duque, 2012, 2015, 2016; en prensa]. Alteración específica de funciones ejecutivas en ausencia de otra alteraciones de dominios neurocognitivos.
  3. Dispraxia del Desarrollo. Igual que los anteriores en su descripción.
  4. Trastorno Específico del Lenguaje/Disfasia. Igual que los anteriores en su descripción.
  5. Etc.

CUADROS MULTIDOMINIO:

  1. Trastorno de Gillberg. El correspondiente a DAMP.
  2. Trastorno del Desarrollo Hemisférico Derecho. Cuadros de afectación multidominio, primarios, con afectación predominante hemisférica derecha. Aquí entrarían el TANV [con otro nombre] y otros.
  3. Trastorno del Desarrollo Hemisférico Izquierdo. Igual que el anterior. Aquí entrarían los “TEL plus”.
  4. Etc.

No sólo sería una clasifcación más fácil sino más precisa.

¿Avanzamos o vamos a seguir como siempre? Me propongo escribir un artículo sobre esto. ¿Alguien se anima?

Buen domingo! Pablo

Por qué no admitimos alumnos/as para formación en Neuropsicología

El título de este post no debería ser el que es pero quería que fuera claro. Hace tiempo que no admito personas que se quieren formar conmigo -o con nosotros en ineuro- y que están cursando determinados másteres. El motivo, obviamente, no tiene nada que ver con el máster, con quién dirige el máster, con las personas que solicitan formarse… El motivo es uno básico y único que es tan sencillo de explicar que hasta mi hija de 4 años lo entiende. Lo expondré de manera precisa en dos mails enviados en los últimos tiempos a dos personas que solicitaban prácticas.

Mail 1. Nos solicitan abrir alguna plaza para formación. Escribo lo siguiente: “Buenos días. No recibimos alumnos de másteres salvo que haya un pago por dar dichas prácticas, ya que dichos créditos le son cobrados al alumno/a por la universidad y no nos parece ético que, dado que el alumno/a paga por sus prácticas, sea la universidad la que se queda ese dinero y el centro el que da las prácticas al alumno. Un saludo y espero que vaya bien todo. Pablo”. Curiosamente recibo la siguiente contestación: “Logicamente cada centro que firma un convenio con la universidad de sevilla tiene la libertad para incorporar alumnos a su centro o no en función de sus posibilidades, intereses, o funcionamiento. Hay centros que tienen un interés exclusivamente económico y otros centros que se mueven por otros intereses. Todos ellos muy legítimos y comprensibles. Por ello e independientemente de mi opinión sobre si se debería ofrecer una contraprestación económica a los centros colaboradores, considero que su calificación de “no ético” no se corresponde a la situación en la que nos encontramos. Ud, como el resto de los centros colaboradores, recibió una copia del convenio a firmar con la Universidad, en el que se deja claro que no hay contraprestación económica. Y Ud, como el resto de los centros colaboradores, ha firmado dicho convenio sin ningun tipo de engaño, coacción o presión por parte de la Universidad. Un convenio en el que Ud afirma que tiene intereses comunes con la universidad y que desea colaborar con la misma. Y es en virtud de este convenio y de esta premisa, por lo que nos hemos vuelto a poner en contacto con Ud. Sin más dilación y en base a  su correo, entiendo que lo me solicita es la recisión del Convenio. Ya que es la primera vez que en el Máster de Psicología General Sanitaria nos ocurre algo parecido, me informaré de las gestiones a realizar y le mantendré informado”. Obviamente respondo lo siguiente: “Hola. Creo que no me entendiste. En absoluto estaba diciendo que fuera “engaño” o similar como dices. Lo que no es ético, se mire por dónde se mire, es que un alumno/a pague unos créditos a la univerisdad y la universidad haga que dichos créditos se los impartan en centros concertados [que es un trabajo] y en vez de pagar eso al centro se lo quede la universidad. ¿Te parece ético? ¿Te parece lo correcto? Si eso es así estaremos en polos opuestos. Pablo”. Tras este mail no me volvieron a contestar.

Mail 2. Nos piden dar prácticas en un máster de Fisio Neurológica. Esto escribo: “Hola. Desgraciadamente no podemos acoger alumnos en esas circunstancias por una cuestión ética. Si el alumno abona en concepto de prácticas 9 ECTS [Módulo/Asignatura 11. Prácticas en Empresa/Institución], teniendo en cuenta que son 40 ECTS, a 52,72 euros el crédito, serían 474,52 euros de prácticas. Esto significa que, obviamente, quien cobraría dicha práctica no sería la universidad [que no la da] sino el centro que da dicha formación. Por esta razón la cooperativa decide no hacerlo. Como comprenderá no es nada con su universidad o con su estudio de postgrado sino con la idea de fondo transmitida, haciéndolo igual con cualquier institución. Le deseo que tenga un buen día. Pablo”. Tras esto no contestó.

¿A qué me refiero? Pues a una cuestión básica de ética mínima. Si cualquier universidad ofrece en su estudio práctica clínica y lo que hace es cobrarle una cantidad determinada al alumno/a por dicha práctica, supongo que dicha universidad daría la práctica, ¿no? Pero no: lo que hace es conveniar centros que dan la práctica clínica  A COSTE CERO, esto es, sin pagarles nada a dichos centros. Así, la universidad ingresa una cantidad que le paga el alumno y POR NO HACER NADA cobra dicha cantidad y el centro trabaja durante muchas horas haciendo algo que la universidad tendría que darle. Lo único ético sería que la universidad cobrara una cantidad al alumno por los créditos ECTS concretos de prácticas y que dicho dinero lo pagara al centro donde el alumnado hace la práctica.

¿No os parece lo adecuado?

Abrazos!

“Jugar a las cartas puede ayudar en la recuperación del ictus”: del titular sensacionalista al análisis objetivo del estudio.

En los últimos días ha aparecido en varios medios de comunicación la siguiente noticia: “Jugar a las cartas puede ayudar en la recuperación del ictus”, acompañada de imágenes en donde se puede ver a un grupo de personas jugando una partida: http://www.lavanguardia.com/vida/20160628/402821039783/jugar-cartas-recuperacion-ictus.html

Efectivamente es una noticia que llama bastante la atención, y que ha sido compartida en las redes sociales por bastantes personas, profesionales de la rehabilitación e incluso centros de neurorrehabilitación.

Evidentemente, como profesionales dedicados a la neurorrehabilitación, nos interesa conocer nuevos estudios que apoyen buenas prácticas y que ayuden a nuestros pacientes a mejorar sus habilidades y calidad de vida, pero no debemos quedarnos en los titulares o las explicaciones de medios de información generales, porque ya sabemos que muchas veces el análisis que se hace de los estudios no es del todo correcto y podemos caer en errores o imprecisiones de interpretación.

Lo primero que debemos hacer los profesionales es acudir a la fuente original (ya que incluso medios que consideramos profesionales cometen errores de interpretación o transmiten de forma incorrecta los resultados de investigaciones: http://pabloduque.com/CrappyBrain/?p=1216 ). En este caso concreto, el artículo original lo encontramos en la revista “The Lancet Neurology”: http://www.thelancet.com/pdfs/journals/laneur/PIIS1474-4422(16)30121-1.pdf

Recomiendo la lectura de este estudio a todos los profesionales de la neurorrehabilitación, es un estudio serio, bien planteado y desarrollado y que ofrece datos muy interesantes para nuestra práctica profesional.

Una vez leído el articulo original y su apéndice (que ofrece datos más precisos sobre el protocolo de intervención, cosa de agradecer ya que éste aspecto es uno de los menos explicados en muchos estudios) se puede empezar a contrastar la información de la noticia que aparecía en los medios de divulgación general con los datos que dan los autores originales de la investigación. Compararemos las frases de la noticia (entrecomilladas y en cursiva) con lo que cuenta el estudio:

“Jugar a cartas podría ayudar a la rehabilitación de los pacientes que han sufrido un ictus. Y esta práctica es tan eficaz como la realidad virtual porque mejora las habilidades motoras”. La interpretación de los autores del estudio es bien distinta, ya que dicen:“En pacientes que han sufrido un ictus, en los 3 meses previos al inicio de su participación en el estudio, que tenían una alteración motora leve o moderada en el miembro superior…”. Bien, ya no se refieren a todos los pacientes que han sufrido un ictus, sino a un grupo más definido, que luego en el estudio definen aún mas. Y este aspecto es fundamental cuando queremos sacar conclusiones y extrapolar resultados de estudios, porque no todo vale para todos los pacientes y no todo resultado se puede extrapolar y aplicar a toda persona que ha sufrido un ictus.

“La realidad virtual no inmersiva, como un añadido a la rehabilitación convencional, no fue superior a una intervención basada en actividades recreacionales, para mejorar la función motora, medida con el Wolf Motor Funtion Test (WMFT)”. Ellos utilizan una intervención basada en actividades recreacionales, que incluye actividades con cartas (pero no jugar a juegos típicos de cartas en grupo…) pero también actividades con bingo (que tampoco es jugar al bingo y luego detallare este aspecto), con la Jenga (https://es.wikipedia.org/wiki/Jenga ) y con un juego de encestar una pelota. No entiendo por qué luego todas estas actividades han sido reducidas a una sola, jugar a las cartas… Por otro lado, se dice explícitamente “la función motora medida con el WMFT”. Los autores del estudio emplean este test para medir los cambios con la intervención, y en concreto no utilizan todo el test sino solamente 6 ítems del mismo. ¿Por qué es esto importante? Pues porque decir “mejora las habilidades motoras” haría referencia a todas las habilidades motoras, y en este caso está claro que los autores especifican que los resultados sólo se pueden extrapolar a las 6 habilidades motoras que fueron medidas en el estudio.

”Hay actividades recreativas simples que se pueden implementar en cualquier lugar y que pueden ser tan eficaces como la tecnología “. Efectivamente esta afirmación, en base a los resultados del estudio es cierta, pero los autores van más allá, y en concreto lo que ellos interpretan es la clave, en mi opinión:“Nuestro estudio sugiere que el tipo de tarea utilizada en la rehabilitación motora después de un ictus podría ser de menor relevancia, siempre y cuando esta tarea sea lo suficientemente intensiva y enfocada a tareas concretas”.

En la introducción del estudio los autores hacen una revisión de la incidencia del ictus en todo el mundo, y destacan que en países con menos recursos las consecuencias son mayores, ya que se carece de la infraestructura y recursos necesarios para proveer de una buena rehabilitación. Por otro lado destacan que en los últimos años se están estudiando y aplicando con mayor énfasis nuevas técnicas de rehabilitación basadas en nuevas tecnologías, entre ellas la llamada realidad virtual no inmersiva, que no es otra cosa que juegos en la Wii o Xbox.

La hipótesis de los autores del estudios es: “el uso de realidad virtual no inmersiva después de un ictus isquémico resultaría en una mayor recuperación motora de la extremidad superior, requerida para las actividades de la vida diaria, comparada con una terapia recreacional”.

Y para probar esta hipótesis realizan este estudio clínico aleatorizado, controlado, de ciego simple, en grupos paralelos, a través de 14 centros de rehabilitación, en 4 países distintos, y con 141 pacientes de muestra final.

Cuando hacemos un análisis objetivo y crítico de un estudio, una de las partes más importantes será ver qué criterios de inclusión y exclusión de pacientes se han utilizado, en este caso:

-       Pacientes de 18 a 85 años, que hayan sufrido su primer ictus en los 3 meses previos a su participación en el estudio. Es decir, pacientes en una fase aguda/postaguda.

-       Ictus isquémico.

-       Independencia funcional previa al ictus

-       Con una discapacidad motora leve/moderada, medida ésta con el test Chedoke-McMaster (puntuación debe ser mayor o igual a 3 y especifican “los participantes deben ser capaces de tocarse la barbilla y la rodilla contraria con el brazo afecto para poder ser elegidos en el estudio”). En la investigación que estoy realizando actualmente con la Universidad de Zürich utilizamos precisamente esta escala, y una puntuación mayor de 3 supone que el paciente es capaz de realizar bastantes movimientos con su brazo afecto, es decir, que se le puede implicar en una terapia orientada a tareas e intensiva en cuanto a dificultad de tareas y repeticiones: http://www.rehabmeasures.org/pdf%20library/cmsa%20manual%20and%20score%20form.pdf

-       Excluidos pacientes que no puedan seguir instrucciones, es decir, aquellos con problemas cognitivos o de lenguaje importantes (como en la mayoría de estudios…)

-       Excluidos pacientes con dolor o problemas en las articulaciones que limiten el movimiento del brazo.

-       Paciente alerta y médicamente estable.

-       Etc. (para ver la lista completa se recomienda leer el apéndice del estudio)

Ahora teniendo una idea más concreta de qué tipo de pacientes participaron en el estudio podemos centrarnos en la intervención, que en este caso, aparece muy bien detallada en el apéndice del estudio y nos revela los siguientes datos interesantes:

-       Todas las intervenciones, las de realidad virtual y las de terapia recreativa se llevaron a cabo en sesiones individuales, 1 paciente:1 terapeuta.

-       Todas las intervenciones fueron supervisadas por un terapeuta profesional que provee al paciente de feedback, reduciendo las compensaciones en los movimientos y fomentando los movimientos deseados.

-       Se le pide a todos los pacientes que utilicen su brazo afecto en todas las intervenciones.

-       En el grupo de realidad virtual (Wii) el protocolo estandarizado consiste en jugar al tenis y otras juegos seleccionados por el paciente (dardos, baseball, ping-cup).

-       Las actividades en el grupo de terapia recreacional incluyen el uso de cartas: El paciente tiene que emparejar las cartas por color, numero o palo.

-       También el uso de un bingo: en donde el paciente tiene que utilizar un sello de 20×20 sobre una tarjeta cada vez que el terapeuta saca un número que tenga.

-       También el uso de la Jenga: jugando según las reglas de este juego.

-       También un juego de pelota: lanzar una pelota de tenis a una canasta situada a dos metros de distancia (muy gracioso que en otra de las noticias que leí, creo que en el diario ABC, se inventaban directamente que el paciente tenía que lanzar bolas de papel…)

-       Ambos grupos recibieron las mismas sesiones (10) durante 2 semanas consecutivas, 60 minutos de duración cada sesión.

Para tener más información sobre las medidas de resultado en referencia a la fuerza de prensión, las habilidades motoras del WMFT o la función de la mano según la Stroke Impact Scale, recomiendo una vez más la lectura del apéndice del estudio, en donde aparecen unas gráficas sencillas y muy fáciles de interpretar.

Conclusiones:

Estas son las conclusiones que yo saco después de analizar el estudio:

  1. Existen distintos tipos de tareas que podemos utilizar en la rehabilitación motora de la extremidad superior en pacientes que han sufrido un ictus, pero lo más importante es que estas tareas sean intensivas y orientadas a tareas concretas en donde en paciente tiene que mover por sí mismo y de esta forma conseguir un objetivo concreto.
  2. Tener distintos tipos de tareas que podemos utilizar en rehabilitación facilita el hecho de que impliquemos al paciente/familia en la toma de decisiones sobre qué tipo de intervención les resulta más motivante. Habrá pacientes que sean felices trabajando con cartas y juegos de pelota, pero otros pueden estar más motivados por trabajar con juegos de realidad virtual.
  3. Tenemos que analizar el uso, eficacia y efectividad de las nuevas tecnologías y no asumir que son mejores simplemente porque parecen más avanzadas.
  4. El tratamiento debe ser individual y lo más intensivo posible.
  5. 5. Es una buena noticia para centros de rehabilitación con menos recursos que el uso de materiales baratos y sencillos puede llevarnos a obtener buenos resultados, pero no debemos olvidar los otros pilares de la intervención: tratamiento individual e intensivo. Normalmente los centros con menos recursos no sólo tienen menos materiales, también menos profesionales y menos tiempo…
  6. Los materiales en este estudio se utilizan como un medio, no como un fin. En este caso eran cartas, bingo, jenga, pelota, pero podrían ser cualquier otros materiales de otros juegos o materiales sencillos que se pueden encontrar en cualquier tienda. Lo que importa es que se fuerce al paciente a utilizar su brazo afecto, que la practica sea intensiva y que tenga un objetivo concreto, un fin que el paciente tiene que alcanzar.
  7. Los resultados de los estudios no se pueden extrapolar a todas las personas que han sufrido un ictus y tampoco a todas las capacidades o habilidades motoras y/o cognitivas, sino solamente a aquellas que se han medido. Se debe tener en cuenta la muestra que se ha utilizado en el estudio y las características de la misma. Se debe tener en cuenta que los resultados son una media entre todos los participantes del estudio, y habrá pacientes que hayan mejorado más y otros menos, con una u otra intervención.
  8. Como profesionales de la neurorrehabilitación tenemos la responsabilidad de leer y analizar críticamente los resultados de los estudios, para poder informar adecuadamente a nuestros pacientes y familiares. No vale solo con leer los titulares y el resumen de los medios de divulgación general.

Muchas gracias por vuestra lectura y espero vuestros comentarios y críticas. Un cordial saludo!!

José López Sánchez.

Terapeuta Ocupacional clínico en Cereneo, centro de neurología y neurorrehabilitación en Suiza (http://www.cereneo.ch/en/ ) e investigador en la Universidad de Zürich (https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT02292251)

Twitter: https://twitter.com/neuroredhabil

Linkedin: https://ch.linkedin.com/in/joselopezsanchezto