La inteligencia… ¡vaya timo!

Y ya, con este enunciado, armé la polémica. Pero no es mi deseo hacerlo. Mi deseo es sólo contestar al post del Sr. Colom en referencia a un post que escribimos Pablo Malo y yo. No estoy de acuerdo con muchos de los presupuestos en dicho post que listo a continuación. Seguidamente, en azul, daré mi opinión con datos.

  • Sr. Colom [sic.]: “El concepto inteligencia surge al observar que cuando distintas personas resuelven problemas, algunas tienen éxito y otras fracasan. La inteligencia se deduce de la conducta observada”. El observar que diferentes personas resuelven problemas de formas diferentes [o no pueden resolverlos] puede ser debido a tantas y tantas variables [razonamiento, secuenciación, previsión, monitorización, actualización mnésica, WM, búsqueda de opciones, flexibilidad, autorrregulación emocional, sistema perceptivo, cognición espacial, lenguaje y un larguísimo etcétera] que decir que el concepto inteligencia surge de ello es como si veo correr a varias personas y unas lo hacen mejor, otras peor, y otras no corren y digo que hay un concepto llamado energetización [por ejemplo] y, a partir de ahí, hago todo un recorrido científico. Es como observar la naturaleza, el orden de las cosas, etc., y afirmar que hay un dios y, por tanto, construir toda una corriente científica sobre un concepto. Vacío, sí, pero un concepto al fin y al cabo.
  • Sr. Colom [sic.]: “Un concepto es una abstracción, y, por tanto, no se descubre sino que se inventa”. Según la RAE, inventar es “Hallar o descubrir algo nuevo o no conocido”. Así que estaríamos hablando de lo mismo. No obstante, si tomamos inventar entonces como creo que aquí se indica ["Hallar , imaginar, crear su obra"], entendería entonces que inteligencia es un invento, algo que es imaginado. Pero no lo pensemos así. ¿No se descubre sino que se inventa? Las palabras definen y no definen lo que no hay. Definen lo que hay. La glucosa define una molécula específica. No es una invención sino una definición de lo que ya hay. Inventar como crear de la nada [p. ej., vampiros] es algo que no podemos permitirnos en ciencia y menos cuando nos enfrentamos todos los días [como psiquiatras y neuropsicólogos, por nombrar a los que escribirmos el post] a personas que sufren y sufren mucho [y sus familias].
  • Sr. Colom [sic.]: ¿Cómo sabremos, por tanto, si un test de inteligencia mide lo que pretende? Este es un salto “apasionante”. No sé qué es inteligencia pero tengo Test de Inteligencia. Lo adecuado sería decir: mi definición de inteligencia es tal o cual, ergo he creado este test para evaluar aquello que opino que es inteligencia. Nadie puede admitir, hoy en día, que existen TEST DE INTELIGENCIA, porque sería admitir que tenemos una definición precisa, exacta, de lo que es inteligencia y, además, una herramienta [o muchas] que evalúan aquello que ya tengo claro. Lo único científico es aceptar que no hay definición y que mi definición me lleva a mi test. Es una aplicación clara del Síndrome Porqueyolovalgo [sea quien sea quien la diga, obviamente; no estoy personalizando].
  • Definimos el concepto inteligencia según una serie de observables, al igual que sucede con otros conceptos de la ciencia. Resume una serie de hechos. No ahondaré en lo ya dicho.
  • Es un hecho que las personas resuelven problemas más y menos complejos con distinta eficiencia. La inteligencia es una capacidad que integra una serie de funciones mentales básicas. La inteligencia es lo que miden los test estandarizados. Creo que sería ahondar de nuevo en lo ya explicado anteriormente y no quiero aburrir al lector, a la lectora.
  • La inteligencia supone resolver problemas complejos, integrar información sensorial para lograr un determinado objetivo, superar flexiblemente los obstáculos que impiden llegar a una solución, expresar sofisticación al resolver problemas cognitivamente complejos evitando aproximaciones por ensayo y error, aplicar conocimientos para resolver problemas nuevos y adquirir eficientemente conceptos abstractos. En esta definición de inteligencia, no entendida igual por neurocientíficos, psicólogos, neurólogos, psiquiatras, biólogos, pedagogos, etc., es de recibo que tiene muchas similitudes con conceptos como funciones ejecutivas, sistemas integrativos de SNC, etc. Además, huelga decir que cuestiones como “integrar información sensorial” englobaría conceptos como integración sensorial, sistemas integrativos somatosensoriales, integraciones secundarias y terciarias, etc. De nuevo lo mismo: indefinición y, por tanto, construcción sobre una abstracción, sobre una idea no demostrada.
  • La definición consensuada por más de medio centenar de especialistas en el estudio científico de la inteligencia recoge esas características. La inteligencia es… “Una capacidad mental muy general que permite razonar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas y aprender. No es un mero conocimiento enciclopédico, ni una habilidad académica concreta, ni una serie de trucos para resolver test. Expresa una capacidad más amplia y profunda para comprender el ambiente, para encontrar sentido e imaginar qué se debe hacerEs evidente: creo en Dios, ergo Dios existe y lo defino. No puedo decir que un grupo de “expertos” que definan algo signifique invariablemente que ese algo es lo que definan los expertos. Es más: ¿quiénes y qué características cumplen los expertos?. Al leer el libro QUÉ ES LA INTELIGENCIA, publicado en Pirámide [entre otros], queda algo muy claro: cada cual tiene su propia definición de inteligencia. Si, además, atendemos a la primera definición ["una capacidad mental muy general que permite razonar...] estaríamos pensando claramente en las funciones ejecutivas y un cuadro clínico como el Trastorno Disejecutivo del Desarrollo no supone alteración de la inteligencia, pero sí todas las alteraciones de la inteligencia suponen disfunción ejecutiva. Además, cuando leemos literatura científica la reducción absurda del concepto inteligencia a un C.I. hace que las conclusiones sean propias del método no hipotético-deductivo, es decir, del método que no aplicamos en la ciencia. Si digo que personas que puntúan de una determinada forma en un test estandarizado supone que tienen una inteligencia determinada [que eso es lo que quieren determinar con el C.I.], supone dar un salto que ni en ciencia ni en clínica [ciencia también, obviamente] hacemos: dado que puntúo X en un test, ergo tal o cual función [memoria, atención, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva, percepción, etc.] están así o asao. Eso es determinar que no hay más componente que el componente que uno quiere analizar, es decir, que esa prueba específica SÓLO “mide” tal o cual función. ¡Ojalá los clínicos tuviésemos pruebas puras que midieran exactamente una función! Una prueba expresa una totalidad de componentes de dominio o sistema y, además, los tres requisitos cognitivos: velocidad de procesamiento de información, asociación, integración neurocognitiva. Un paciente afásico puntuará mal en el WAIS. Un niño con un TEL puntuará mal en el WISC. Un niño o niña con Trastorno Disejecutivo [ya no sólo del desarrollo sino sintomático o sindrómico, en el contexto de cualquier cuadro clínico]. Y así sucesivamente.

Con otros asertos del Sr. Colom, claramente personalistas, ni estoy de acuerdo ni no: simplemente se discute de ideas, no de personas. Es lo que a mí me enseñaron en la ciencia, que se discute de ideas, de conceptos, no de personas.

A los clínicos el concepto C.I. no sólo nos supone un concepto vacío [como el de inteligencia] sino que sólo tendría sentido el llamarlo puntuación total del WAIS [o del WISC, WNV, Toni-2, Raven, RIAST, y un largo etcétera]. Y lo peor es que ha pasado, inevitablemente, a la mass media. Si aceptamos C.I. aceptaremos C.M. [cociente de memoria], C.F.C. [cociente de flexibilidad cognitiva], C.P. [cociente de planificación] y, ¡cómo no!, C.T. [cociente de tontología; permítanme la broma].

Y déjenme que termine con una frase de McLeod, el famoso investigador de la inhibición, totalmente aplicable a la inteligencia: “Todo el mundo sabe lo que es la inhibición, y esto supone un gran problema”.

La inteligencia es un constructo del que todo el mundo sabe y, por tanto, nadie entiende. Inteligencia es un constructo que quizá ni deba ser nombrado ya que lo que se llama inteligencia puede ser entendido desde otros dominios y conceptos: procesos lógicos, sistema ejecutivo, etc. Como diría nuestro querido Juan Ramón: “inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas”.

Agur. Buen viernes, sábado, domingo.

Pablo

Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el canal RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio.

Deja un comentario