Autismo “secundario”

Hace algunos días María José Mas, neuropediatra a la que sigo en Twitter [y a la que recomiendo que sigáis porque dice cosas interesantísimas y tiene un blog interesantísimo] indicaba lo siguiente:

Ante este tuit yo respondí lo siguiente:

Y ella:

Este tema me parece importante. Creo que la manera de ver el diagnóstico en trastornos del neurodesarrollo no es esa. Me explicaré. Está claro que es diferente un síntoma de un síndrome de un trastorno de una enfermedad. Sin embargo, en los Trastornos del Neurodesarrollo y, principalmente, en los más “neurocognitivos” esto no es tan claro o, al menos, no se dice como tal. Si consideramos que un cuadro como el TDAH o el TEA o el DAMP o el TEL siempre es primario, NUNCA podremos decir que alguien tiene un TEL “secundario” a un Angelman porque sería totalmente inexacto. Lo mismo nadie puede decir que el paciente tiene un TDAH “secundario” a un glioblastoma. No puedo hablar de secundario cuando existen dos cuadros clínicos que tienen inicio, desarrollo, síntomas, etc. Sólo puedo hablar de secundario cuando se trata de síntomas o de síndromes. Sin duda, el diagnóstico “Síndrome de Asperger” es totalmente inexacto por lo de “síndrome”. Si el Asperger fuera un síndrome entonces la pregunta que nos tenemos que hacer cuando alguien te dice que el paciente tiene un Síndrome de Asperger es: ¿secundario a qué? ¿Por qué? Un síndrome no es más que una suma de signos y síntomas. Así, si un paciente tiene un Síndrome de Gerstmann y te preguntan por qué diríamos: ha tenido un AVC, un tumor, un… Sin embargo nadie “tiene” un Síndrome de Asperger como consecuencia de un tumor cerebral sin tener clínica previa: esto es inexacto. Deberíamos llamarlo Enfermedad de Asperger o Trastorno de Asperger.

El autismo nunca puede ser secundario. Sin embargo, por cuestiones básicas neurobiológicas sí podemos tener clínica “parecida” en cuadros diferentes. Así, un niño con un Angelman puede tener estereotipias y no por eso tiene autismo. Un niño con déficit prefrontales puede tener dificultades en el desarrollo de la cognición social y no por eso tener autismo. Un niño con un Síndrome [otra vez lo del síndrome] de Down puede tener déficit marcados en la cognición social y nadie diría que tiene un “autismo comórbido”. Es importante delimitar lo primario y lo secundario. Un parkinsonismo sí puede ser secundario a una lesión de GB pero una Enfermedad de Parkinson nunca podrá ser “secundaria” a una lesión de GB. Una alteración inhibitoria que cursa con déficit atencionales e hiperactividad puede ser secundaria a lesiones cinguladas anteriores pero el TDAH nunca podrá ser secundario a lesiones cinguladas anteriores sobrevenidas.

Todo esto es clave. Los padres no pueden estar confundidos pensando que sus hijos tienen varios trastornos. Esto, para mí, es un error semántico y científico. Y es un problema mayor cuando se habla de investigación: ¿cuántas investigaciones están invalidadas porque somos incapaces de clasificar grupos de estudio que sean homogéneos?

Lo primario nunca podrá ser secundario. El TEA nunca podrá ser secundario, siempre será primario.

Abrazos desde esta Sevilla calurosa!!! P

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