Confusiones sobre la Neuropsicología

Asisto últimamente -y no tan últimamente- a las dificultades de muchos psicólogos en diferenciar la disciplina de Neuropsicología de la especialidad de Neuropsicología. Para algunas autoras relevantes de la Neuropsicología como Muriel Lezak, tanto neurólogos como psicólogos pueden ser neuropsicólogos. Mi opinión durante mucho tiempo fue esa también y así lo afirmé. Llegado a este punto creo que el especialista en Neuropsicología es el psicólogo. Otro cantar son los “niveles” de formación. Me explico. La Neuropsicología, como disciplina, debe ser utilizada por muchos profesionales: médicos, psicólogos generales, psicólogos infantiles, psicólogos clínicos, logopedas, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, pedagogos, psicopedagogos… Lo lógico es que estos profesionales, para su labor, se formen seriamente en Neuropsicología. Esto no los capacitará nunca para ser especialistas en Neuropsicología dado que para ser especialista en Neuropsicología -es mi opinión- necesitas previamente ser psicólogo. Pero el hecho de que no sean psicólogos no los “incapacita” para estudiar Neuropsicología de cara a utilizar herramientas para su trabajo.

Los neuropsicólogos debemos estudiar y formarnos clínicamente en Neurología durante al menos 6 meses-1 año [como opiné en otros post], lo que obviamente no nos da la especialidad de Neurología, que tan sólo se puede conseguir siendo médico. Los neuropsicólogos debemos formarnos en neuroimagen, lo que no nos convierte en radiólogos [también los neurólogos saben muchísima neuroimagen, lo que no les convierte en radiólogos].

Confundir la disciplina de la Neuropsicología con la especialidad en Neuropsicología es muy propio de sectarios o personas pobres de pensamiento. De hecho, me parece mentira estar escribiendo este post breve para aclarar estos puntos. ¿Por qué lo escribo? Fácil: estoy cansado de las personas que acusan a otros porque abren sus formaciones en Neuropsicología a profesionales no psicólogos. Muy cansado, de hecho.

Buen día en un día grande en el que tomar decisiones te alivia y te hace seguir centrándote en lo único importante: tu familia y hacer las cosas relajadamente y con gente buena.

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