Cambiemos el nombre al TDA/H

He escrito en muchas ocasiones sobre los trastornos neurocognitivos del neurodesarrollo y, en concreto, sobre el TDA/H [véase la entrada de reflexión sobre TDAH]. Aunque aún siguen muchos profesionales negando la realidad clínica [la otra no se puede negar o, en cualquier caso, se tendrá que ir al psiquiatra por un cuadro delirante] del TDAH con diferentes argumentaciones, parece claro que los datos a favor de la existencia de un constructo clínico y, por tanto, su base patológica, al que hemos dado en llamar -bueno: han dado en llamar; yo no- TDAH, parece evidente. Lo que no sólo no parece evidente y de hecho critico por encima de todo es el nombre que le hemos dado: TDAH.

Al principio, históricamente, entiendo que se le pongan nombre a las cosas para centrar algo. Pero entiendo que es históricamente. El TDAH, ante todo, tiene un pésimo nombre. Si el TDAH tuviera un buen nombre nos encontraríamos sólo en su cuadro clínico uno o dos síntomas: déficit de atención y/o hiperactividad. Además: el trastorno de atención en el TDAH no es tal. Se trata de trastornos del control, ya sea del mantenimiento atencional [control en sí] o de la interferencia [inhibición cognitiva]. Sin embargo le llamamos “por sus consecuencias” [es como si a una persona que tiene roto no sé qué músculo y no puede doblar la rodilla le llamáramos "trastorno de incapacidad para doblar la rodilla"]. El hecho clave, no hay duda, es la “distractibilidad”. ¿Tenemos marcadores objetivos? Ninguno. El EEG cognitivo puede darnos información sobre P300 [A y B] o incluso VNC o incluso paradigmas más completos como Posner alguna idea de funcionamiento, pero NO SON MARCADORES DIAGNÓSTICO DE NADA. Las pruebas neurocognitivas no sirven de nada con sus percentiles y más numeritos. La exploración neurocognitiva nos da algunas ideas típicas como las caídas en interferencia, en automatismos, aumento de latencias, etc., pero NO son nada fuera de contexto. Se trata, sin más, de un cuadro que acontece desde siempre con ciertos déficit nucleares.

Cuando un médico nos diagnostica gripe a nadie se le ocurre decir: pero doctor, ¿cómo voy a tener gripe si no tengo fiebre? Resulta, obviamente, que la gripe cursa de diferentes formas en diferentes personas, por lo que no nos extraña que cada cual tenga sus síntomas [eso sí, acotados a una realidad clínica]. Sin embargo, si el cuadro clínico se llamara Trastorno por Aumento de Temperatura Corporal y no tenemos fiebre o bien tenemos muchas más cosas además de la fiebre no nos cuadraría que nos lo diagnosticaran. Eso es el TDAH.

La realidad es que los pacientes tienen cuadros de afectación primaria en diversos dominios de la cognición y no de afectación secundaria. Esto es: no se trata de que tengo déficit ejecutivos y, como consecuencia, déficit en cómo consolido la información y, por tanto, mi memoria verse afectada. El caso más claro es cuando Gillberg dice que el DAMP no es un TDAH. Se trata de unir dos afectaciones de dos dominios cognitivos. Pero Gillberg falla también: debería haberle dado el nombre de Enfermedad de Gillberg o bien de Trastorno de Gillberg. Si le llama DAMP estamos en lo mismo. Lo mismo pasa con el TANV, con el TEL y con tantos otros. Nombres inexactos para realidades clínicas no tan inexactas.

Creo, sinceramente, que la clasificación diagnóstica de los trastornos neurocognitivos del desarrollo debe cambiar y lo debe hacer ya. Así, una propuesta clara sería la de denominar a dichos trastornos por nombres genéricos o bien por nombres de personas [al estilo de Enfermedad de Parkinson, vaya]. Una propuesta sería la siguiente:

CUADROS UNIDOMINIO:

  1. TDA/H. Cuando sólo exista alteración primaria del sistema inhibitorio/control atención y/o hiperactividad y NINGUNA afectación primaria más o, en cualquier caso, no nuclear.
  2. Trastorno Disejecutivo del Desarrollo [Duque, 2012, 2015, 2016; en prensa]. Alteración específica de funciones ejecutivas en ausencia de otra alteraciones de dominios neurocognitivos.
  3. Dispraxia del Desarrollo. Igual que los anteriores en su descripción.
  4. Trastorno Específico del Lenguaje/Disfasia. Igual que los anteriores en su descripción.
  5. Etc.

CUADROS MULTIDOMINIO:

  1. Trastorno de Gillberg. El correspondiente a DAMP.
  2. Trastorno del Desarrollo Hemisférico Derecho. Cuadros de afectación multidominio, primarios, con afectación predominante hemisférica derecha. Aquí entrarían el TANV [con otro nombre] y otros.
  3. Trastorno del Desarrollo Hemisférico Izquierdo. Igual que el anterior. Aquí entrarían los “TEL plus”.
  4. Etc.

No sólo sería una clasifcación más fácil sino más precisa.

¿Avanzamos o vamos a seguir como siempre? Me propongo escribir un artículo sobre esto. ¿Alguien se anima?

Buen domingo! Pablo

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