Pedagogos: ¿saben bien su papel?

Me enfrento diariamente desde hace años a informes pedagógicos y psicopedagógicos. Son de colegios, de “centros de desarrollo”, “centros de atención a la infancia” o lo que fuere. Muchos de ellos son fabulosos y claramente el pedagogo o el psicopedagogo sabe bien su papel, pero en otros es clara mi conclusión: se han equivocado de carrera porque lo que quieren ser son profesionales sanitarios.

Ayer llegó a mis manos un informe -uno de tantos- de un pedagogo que decía al final: “Diagnóstico: TDAH”. Me dieron ganas de escanearlo y enviarlo al Colegio Oficial de Psicólogos para que tomara cartas en el asunto, pero estaba demasiado cansado y es una historia demasiado repetida. La conclusión es fácil y sin discusión: un pedagogo o psicopedagogo no puede -ni por profesión ni por ética ni por ley- hacer diagnósticos sanitarios. No sólo es intrusismo sino saltarse a la torera cualquier sentido común de los sentidos comunes que hay en este planeta. Probablemente haya motivos para que en informe de un pedagogo o psicopedagogo se concluya diciendo que el niño o la niña tiene un TDAH, pero realmente me dan igual. El TDAH [o el DAMP, TEA, TANV y cualquier diagnóstico sanitario] es un cuadro clínico y, como tal, debe ser diagnosticado por médicos o psicólogos [en este caso por neuropediatras o neuropsicólogos como especialistas en el campo "del cerebro"]. Lo otro es un sinsentido y, como digo, algo no profesional ni ético ni legal.

Por favor, si usted [pedagogo o psicopedagogo] quiere hacer diagnósticos clínicos le ruego que vaya a la universidad y se matricule de nuevo de otra carrera que le capacite para hacer dichos diagnósticos. Si no, absténgase por el bien de los niños y sus familias [ya no sólo pienso en cómo queda usted a nivel profesional]. Si en su colegio, en su centro, encuentra algún niño que crea usted que puede necesitar ayuda clínica, remítalo a un neuropediatra y a un neuropsicólogo [ojo: no he dicho "o"]: eso se llama profesionalidad y ética.

En todas las profesiones deberían enseñar claramente el límite que tenemos, el papel de cada cual, la ética profesional, etc. Los pedagogos y psicopedagogos tienen un campo amplísimo en la educación pero no son profesionales sanitarios y, por tanto, no pueden hacer diagnósticos clínicos ni tratamientos clínicos [sería tan absurdo como si a los neuropsicólogos les da por operar cerebros a partir de mañana "porque se nos da muy bien"].

Listo. Este es mi pensamiento de mañana en un 17 de mayo de 2016 antes de pasar consulta donde, de nuevo, ¡me encontraré con algún informe pedagógico en el que habrá un diagnóstico clínico!

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